Ausencia

Me he cruzado contigo bajo el magnolio. Ése al que han cortado las ramas para evitar que sirvan de almena a los miles de pájaros ruidosos que lo habitan. Enlazando nuestras miradas, el aliento ha escapado entre los labios acariciándose con la levedad del cierzo. Sin palabras. Sólo el corazón y el viento.
La foto, aquí.
