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Vuelve "El Efecto Canapé"

Vuelve "El Efecto Canapé"

Me estoy "quitando".... de comer....

 

Ahora que llega el nuevo año, todo el mundo hace propósito de enmienda y decide "quitarse de algo". Lo más habitual es quitarse del tabaco. Quien mas quien menos, los fumadores claro, cuando empieza el nuevo ciclo deciden que es el momento oportuno para dejar de fumar. Oportuno no, oportunísimo diría yo. ¡Animalicos! ¡Si es que no saben lo que hacen! En medio de las comilonas, reuniones familiares, cenas de empresas... Cuando menos apetece un cigarro (ja y ja) la gente va y decide dejarlo. Yo llevo casi veinte años sin probar un pitillo y todavía cada principio de año me hago el propósito de no volver a fumar. Y eso que este año he andado cerquita de recuperar el vicio. Sólo la visión de mi cartera (siempre con agujeros) más vacía de lo habitual por culpa del tabaco logró mantenerme en mi actual posición antivicio.

 

La gente "se quita" también del alcohol. Que es otra droga perniciosa donde las haya y absolutamente permitida y tolerada. Y no quiero hablar de otro tipo de drogas, de las que la gente se quita con muchísima dificultad si es que alguna vez lo logran. 

 

En mi caso, la comida ha sido y es una droga de lo más atractiva. Cuando estoy triste: como. Cuando estoy nerviosa: como. Cuando estoy contenta: también como. Cuando estoy preocupada: venga de comer oye. Eso si. Sólo hay una circunstancia en la que no como y eso ocurre cuando me enamoro. Como una becerrita. Y una, que es de natural enamoradizo, no había tenido muchas ocasiones para verse en esta tesitura últimamente. Así que en los últimos ocho años había cargado mi esqueleto con veinte kilos adicionales.

 

Para los que, como yo, somos estómagos agradecidos, la Navidad supone la vuelta de "El Efecto Canapé" con toda su virulencia. Para aquellos que no sepan de qué hablo, pueden darse una vuelta por este post y verán a qué me refiero.

 

Pues bien, hoy hemos comenzado la campaña. Menos mal que en esta primera ocasión he llegado tarde y me he tenido que ir pronto. El pecado ha sido únicamente un sorbito de cava para poder brindar con el jefe por la Navidad. Pero, oh dioses, mañana sigo. Con el otro jefe más gordo tenemos otro brindis. La experiencia me dice que en este caso no habrá sólo copita de cava. Sin embargo, creo que también podré escaparme con una sola coca cola entre pecho y espalda para poder caer en brazos de un auténtico festín de pasta y ensaladas en buena compañía, espero, seguidos por unas copitas.... que, me temo, no serán de cava. Menos mal que por la tarde hay baile y eso me hará quemar algunas de las muchas calorías que seguro que se reparten por mis lorzas.

 

¿Y el sábado? Pues el sábado otra comida de amigos... o un viaje. Casi preferiría el viaje porque si trabajo no como. Bueno, como pero menos.

 

¿Y el lunes? Más brindis, con más cava, más comida... Argggggg.

 

Y todo esto antes de llegar a los días críticos: Nochebuena, Navidad, Noche Vieja, Año Nuevo, Reyes... ¿Os suena? 

 

¿Os imagináis sólo por un momento lo que supone para un drogadicto de la comida, como yo, tener que pasar varias horas, durante varios días seguidos, delante de platos y viandas tan apetitosos de aspecto como de gusto sin pecar ni una sola vez? Pues la verdad es que supone una tarea de titanes. Y una fuerza de voluntad sobrehumana.

 

¿Cómo voy a hacer caso de los consejos de Alredor y Carlitos y dejarme llevar por mis impulsos? Que no chicos que no. Que es imposible. Que tengo que seguir domándolos porque se empieza dejando libre un impulso y los demás, cual caballos en manada, salen desbocados en tropel buscando un espacio libre en el que liberar sus músculos. Y, la verdad, últimamente ando muy sobrada de impulsos de todo tipo. Así que mejor no enredar.

 

En fin. Espero que estos días también me traigan horas de baile que contribuyan a contrarrestar El Efecto Canapé y terminemos las fiestas con un honroso empate. No aspiro a perder pero espero no ganar.

 

Ya os contaré.

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10 comentarios

carlitos -

¡Menos lobos,caperucita!. soy toralmente inofensivo. Aunque a veces indigesto...

Lamia -

Estrella, trato de darle a la fruta pero es un poco difícil cuando los compromisos se multiplican. Eso si.... sigo bailando a todo meter.

Carlos, me das un miedo...

carlitos -

Al final vas a creer que en vez de águila me estoy convirtiendo en buitre... ;-)

carlitos -

Lamia y Estrella como sois unas bailongas de ¡Ay, porfa! estoy preparando un catálogo de parejas de baile ideales...
Pero pronto saldrá el calendario del piloto y a lo mejor no os hace falta buscar más... Aunque me temo que decepciono bastante en las fotos todo lo demás lo tengo. :-p

Estrella de Mar -

Jajajaaj...ay que pena, madre, eso de tener que aguantarse las ganas de lanzarte en plancha hacia la bandeja de canapés y arrasar con todos!!

Son días malos para mantener la linea, aunque una buena táctica es contrarrestar los excesos comiendo sólo fruta el resto de la jornada.

Eso, y bailar, claro...que además va muy bien para alegrar el espíritu.

O enamorarse de algún especimen de esos que Carlos apunta, que tampoco es mala idea ;)

Besos

Lamia -

Todos tuyos, jubi. Pasa y sírvete. Que yo no quiero ninguno...

Ahi Carlos... Yo, mi, me, conmigo.

unjubilado -

Lamia puedo coger unos cuantos?, estoy delgadico, en un par de meses he adelgazado unos 7 kilos y no me importaría recuperarlos. Claro que los que yo coja eran los que tú te ibas a comer.
Un abrazo.

carlitos -

Pues sólo te queda la opción de los guantes o una firme convicción de que lo haces por tí misma y para tí. Tu,TU y Tu.

Lamia -

¿Y gracias a qué crees que estoy manteniendo el tipo últimamente...? Pero también de eso me estoy quitando... así que es complicado.

carlitos -

Bueno pues te propongo un remedio infalible para luchar contra el canapé: ¡Enamórate!.Tú misma lo has contado. Así que elige un,digamos que atractivo elemento, o que sea menos guapo pero inteligente y simpático, tal vez morenazo, con mandíbula viril y torso musculoso. Si acaso no muy joven pero vigoroso. De cualquier manera sensible y ameno, tal vez poeta, o un vividor errante que te haga vibrar de emoción con sus sueños. O mejor un pianista con finos dedos y melena larga, tintada de blanco para que al pulsar las teclas un mechón cenizo le cubra la ceja.
Y si no te pones unos guantes de boxeador pegados con Arladit. ¡Te juro que esto funciona!. Perdone Ud. la milonga, pero estaba juguetón... :-)
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