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¿Felicidad?

¿Felicidad?

 

He oído esta mañana que no es posible la felicidad si no es tras un gran dolor.

 

 

 

Y he pensado. Un buen rato. Y le he dado una vuelta. Y después otra.

Y he concluido que en esta afirmación hay una parte de verdad. Aunque creo que no toda. No pienso que para alcanzar la felicidad sea preciso pasar previamente por el infierno. Sin embargo, cuando uno ha sufrido mucho, en el momento en el que la felicidad se atisba al principio se ve como un espejismo. Hace tanto tiempo que no convive con ella que uno ya ni recuerda sus características. Después, a medida que avanza el tiempo y el espejismo toma cuerpo, su consistencia lleva a pensar que se trata de algo real más que de una entelequia. Cuando menos algo posible y cercano. Es entonces cuando el deseo de alcanzarla es tan grande que el incrédulo camina hacia ella. Y, ante su contacto, etéreo y difuso, empieza a defenderla. Pelea por ella. Y poco a poco se instala en ella o, más bien, la felicidad se acaba instalando en uno mismo. Y, entonces, el afectado se abstrae y disfruta cada momento sin pensar en el dolor. El sufrimiento está tan lejos que empieza a parecer un sueño. Si no fuera porque todavía hay momentos que se lo recuerdan, uno podría creer que nada de aquello existió. Sin embargo, es indudable que todo lo vivido lo ha preparado para este momento. Para saber reconocer todo lo bello que la felicidad conlleva. Y uno, o una, según sea el sujeto, empieza a disfrutar de una nueva sensación que creía perdida para siempre. Y la felicidad se instala haciendo que cada momento merezca la pena ser vivido. Y convierte los lunes en jornadas llenas de luz. Y permite que el sol brille con el fulgor del verano. E incluso hace que uno llegue a pensar que podría ser la propia Ursula Andress en "James Bond contra el Doctor No" o el mismo James Bond.

 

Porque después de todo, la felicidad no está en lo grande. Reside en las pequeñas cosas, que es de lo que están llenos nuestros días. En esas palabras susurradas al comienzo del día, en una sonrisa cómplice, en un abrazo, en una mirada...

 

 

La foto, aquí.

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6 comentarios

Lamia -

También a mi me gusta. Gracias por la visita. Vuelve pronto.

galiciamaravillas -

Me encanta esa pintura de Gaugin, la tengo en casa, en mi otra casa :) y tu reflexión me parece muy certera, cual saeta :) buenas noches... :)

Lamia -

Creo que si, Carlos.

Pues si, Fernando: fugaz. Pero en cualquier caso, la fugacidad no debe estropear el momento.

También lo creo. Y prueba de ellos es que llevo unas semanas en las que no discurro nada... sólo dejo que el tiempo discurra.

Nerim -

Pio Baroja escribió:
Asi como la desgracia hace discurrir más, la felicidad quita todo deseo de análisis; por eso es doblemente deseada.

Y creo que si, que es así, no te parece?.Un beso

Fernando -

la felicidad o el sueño de las estrellas...fugaces...besos.

carlitos -

Merecía la pena esperar para llegar hasta aquí. ¡Felicidades!.
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