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Solo mía

Solo mía

El pasado fin de semana, TVE, en su segunda cadena, programó una película protagonizada por Sergi López y Paz Vega: "Sólo mía". Aunque he de reconocer que Sergi López no es uno de mis actores favoritos y que veo mejor a Paz Vega en papeles frívolos de niña pija, "Sólo mía" es una película que aborda un tema que me pone los pelos de punta: el de los malos tratos.

 

"Sólo mía", al igual que "Te doy mis ojos" (esta última protagonizada por Luis Tosar y Laia Marul, si no me falla la memoria) son dos películas que durante mucho tiempo me negué a ver. Ambas, desde distintos puntos de vista, abordan el tema de los malos tratos y la paulatina degradación a la que se ven sometidas las mujeres víctimas. Y sus hijos.

 

Este fin de semana "Sólo mía" ha vuelto a revolverme tanto o más que la primera vez que la vi. Aunque sigo pensando que los personajes de "Te doy mis ojos" están mucho mejor construidos, ambas coinciden en mostrar hombres débiles que se crecen merced al sometimiento de sus parejas.

 

Tradicionalmente la sociedad española ha pensado que los malos tratos se circunscribían a determinadas capas sociales, preferentemente amas de casas con escasos ingresos y menor formación. Quizás hace décadas fuera así (o tal vez no) pero, en la actualidad, cada vez son más los casos de mujeres con estudios universitarios, que disponen de ingresos propios, con un reconocimiento profesional y social que, sin embargo, cuando la puerta de su casa se cierra, se convierten en NADA.

 

La NADA llega poco a poco. Al principio son pequeños reproches. Críticas veladas. Silencios profundos después de un comentario sobre el vestuario, la comida, una decisión adoptada, una actitud en el trabajo.

 

A medida que pasa el tiempo, comienzas a cometer errores. Cada vez más frecuentes. Porque el miedo empieza a paralizarte. Al principio son pequeños rayos de hielo que hieren tus vísceras: el estómago, el pecho... el corazón. Sin embargo, él vuelve a calentar tu ánimo y consigue el deshielo. Sin embargo, el frío se extienda en capas cada vez más profundas y más amplias. Como una marea de icebergs que confluyen hasta crear una península que lo inunda todo. Y llega un momento en que los rayos ya no son tales, ni siquiera los sientes porque tu corazón se ha helado. Vives pensando sólo en evitar los errores. En prevenir situaciones que, sabes con certeza, van a desembocar en la crítica. Esa censura que te destruye y compacta el hielo que tienes dentro. Y mientras tanto, la nada se apodera de ti. Porque te conviertes en nada. Desapareces para el resto del mundo. No hay nada más allá de las cuatro paredes que guardan los secretos. No hay nada más allá del hielo.

 

Y un buen día, a lo lejos, desde ese infierno blanco en el que habitas, vislumbras un rayo nuevo. Una luz intermitente que brilla en la distancia y que, en su resplandor, te ofrece un mundo distinto, sin hielo, en el que la nada desaparece para dar paso a sensaciones, amistades, música, calor... calor de nuevo. Para llegar a ese nuevo mundo sólo tienes que dar un salto y agarrarte con fuerza. Sin embargo, estás tan entumecida, llevas tanto tiempo en la Nada que has olvidado tus capacidades. No crees poder saltar. Temes caer de nuevo al abismo.

 

Y en la Nada, en la que muchas veces te acompañan los niños, encuentras en ellos la fuerza para saltar al vacío. Y cuando te lanzas, manos amigas sostienen tu vuelo y te ayudan a llegar a la luz. Y te acompañan en ese viaje por el desierto que es la vuelta a la vida.

 

Mientras, hay que alguien que sigue pensando: "Solo mía".

7 comentarios

Lamia -

Luisa, muchas gracias otra vez.

Luisa -

Impresionante texto.

No me he atrevido a ver ninguna. Pero como dices, algún día elegiré "Te doy mis ojos". No soporto la violencia, ninguna, ni siquiera la de palabra, cada vez menos, me anonada; sobre todo estas situaciones.


P.D. En el Pandoroblogch hay algo para ti, aunque ya lo conoces.

Besos

Lamia -

A veces la vida te pone delante de aquello que más desprecias.
Ah, gracias por tu generosidad. Ya sabes que las lamias adoran las hayas. Un beso.

Fernando -

odio la violencia de genero y la delos niños..no aguanto esas películas....un beso...por cierto coge lo que quieras de mi blog.

Lamia -

Nerim... no sé darte una razón. El caso es que son situaciones que se prolongan y se prolongan y se prolongan y se prolongan....

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Si tienes que elegir, Mima, apuesta por "Te doy mis ojos".

laMima -

No he sido capaz de ver todavía esas dos películas (sé que sobre todo Te doy mis ojos he de verla algun día), pero leyéndote creo que no me van a sobrecoger mas que tus palabras. Hielo.
Un beso.

Nerim -

Terrible lo de los malos tratos y a veces en mujeres que como bien dices, son profesionales, cultas y con disponibilidad economica, no entiendo que es lo que les pasa cuando cierran la puerta de su casa y aguantan esa situación por años y años, pero esa es la realidad palpable en las dos peliculas que mencionas,a mi me conmovió la peli de "te doy mis ojos"