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lamia

Rozando su cara

Rozando su cara

Suave y aterciopelada, duna en invierno,

la piel de tu rostro resbala en mi mano.

Acción desmedida.

La niebla ha extendido su manto de nubes

sobre mi almohada,

gotas de escarcha en lágrimas rotas perlaban tu cara.

Caricia indiscreta en un pómulo suave.

No te gusta. Empeño imposible,

Hollaré la arena y construiré montañas a partir de nada.

9 comentarios

Lamia -

Me alegra ver que sigues con tu blog, Celebrador. Y gracias por venir aquí y dejar tus comentarios. Son pequeños roces que siempre se agradecen.

celebrador -

Tienes razón Lamia, unas veces anhelamos el roce, perotambién otras lo rechazamos... es un pajarillo libre que se posa en la rama cuando le apetece, es como un baile en el que no se puede forzar nada

Porque lo contrario sería otra cosa

Lamia -

Qué bien lo has entendido, Mima. Es una pena, si.

laMima -

Que lástima esa caricia ninguneada, echada a perder....con lo caras que van.
Besos.

Lamia -

Bienvenida, Sofi. Gracias por venir y espero que nos sigamos leyendo.

sofi -

Me ha encantado tu poema ¡que bonito es construir desde la nada! Yo creo que en esta vida todo funciona asi, para que salga bien. Gracias por tu visita. Un saludo

lamia -

Jubi, con los pies siempre en el suelo, también es bueno construir castillos en el aire. Nos ayuda a conservar la ilusión y la esperanza.

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Fernando, a veces, con el mundo que nos rodea, es difícil mantener la mirada limpia y no tenerla "sucia", como decía el de "Los Serrano". Sin embargo, no cejo en el empeño y siempre trato de extraer lo positivo.
Besos.

Fernando -

no sé si las huellas del desierto te conmueven, seguramente sí...ten siempre una mirada limpia para ver más allá..besos

unjubilado -

Preciosa la imagen y el poema.
Pero como se metan los granos de arena por la almohada, juraremos en hebreo.
¡Ah! Y no construyas castillos de arena que llegará un viento huracando (el cierzo, la tramontana o algo parecido) y se quedará todo como al principio.
Saludos