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05/05/2008
Pereza

Estoy un poco perezosa. Me cuesta escribir. Estoy leyendo... A Ruiz Zafón. ¡Qué oscuro es todo! Pero mientras leo y escucho mi música, floto en esta nebulosa que me ha regalado mi hermano.
15/04/2008
Flores

Estoy escondida detrás de las flores porque su contemplación me aleja del valle gris que se extiende tras ellas.
04/12/2007
Las zapatillas olvidadas
Esta noche pasada, sentada frente al televisor, he descubierto las zapatillas de deporte de mi hijo. Olvidadas al pie de la tele me hablaron de cambio. De crecimiento. De evolución.
Todavía recuerdo el primer día que le puse sus primeros zapatos. Era un bebé que miraba al mundo con sorpresa. Esperando todo.
No he podido olvidar las lágrimas que cayeron sobre aquellos zapatos. Fue la primera vez que fui consciente de la separación que tendría que ir estableciendo con él.
Como casi todas las madres, un instinto atávico surge de mis entrañas cuando intuyo que el peligro acecha a mi "cachorro".
En estos momentos, intuyo otro punto de inflexión y me preparo para él.
Las zapatillas olvidadas me han recordado que la vida sigue, avanza y te supera.
19/10/2007
Pequeños placeres

La vida está hecha de pequeños placeres. Una sonrisa, un paisaje, un suspiro, una mirada, una visita inesperada, un viaje, un mano que acaricia, un amigo que vuelve...
A veces pensamos que nada merece la pena: el trabajo nos abruma, los problemas nos persiguen, la hipoteca no deja de subir, el sueldo cada vez parece más escaso, el compañero de al lado no deja de incordiar y el jefe... mejor ni hablamos del jefe.
Sin embargo, siempre hay pequeños placeres que hacen que cada día merezca la pena.
Estos últimos años ha habido mañanas en las que no hubiera salido de mi concha, días que hubiera borrado con la misma fuerza con la que las olas arrastran la arena en un día de resaca, momentos que jamás hubiera querido vivir, días para olvidar.
En ese tiempo de tránsito, un pequeño ritual me ayudó a superar cada día. Cuando, al filo de la noche, volvía a mi concha y me encerraba entre velos de tristeza, rememoraba la jornada y me asía a pequeños placeres que me había otorgado la luz: una llamada inesperada, una sonrisa gratuita, un beso de mi hijo, su mano entre mis dedos...
Este fin de semana he vuelto a ratificarme en la idea de que lo que realmente importa son esos pequeños placeres que el día a día nos proporciona y que nos aportan gotas de felicidad que ruedan como perlas hasta engrosar sus paredes con el nácar de los recuerdos.
Los días que se alargan de forma interminable dejando un breve espacio a lo que realmente nos gusta, encuentran sin embargo pequeños intermedios que vienen de la mano de esos pequeños placeres.
Desde el lunes arrastro la niebla que me rodeaba el sábado cuando, a lomos de la moto de mi hermano, recorría la zona más verde de mi corazón. Montañas que emergían sobre prados de bruma, árboles veloces que se escurrían a nuestro lado mientras surcábamos la serpiente moteada de blanco que nos conducía a la cima.
Es una pena que mi falta de habilidad informática me impida colgar en el blog alguna foto del viaje. Pero espero que esta pequeña descripción proporcione a sus lectores una mínima parte del pequeño placer que arrastro desde entonces.
He conseguido resolver el tema de la foto... Así podéis ver algo del paisaje descrito.
15/06/2007
El Camino

Gracias a mi compa, que es bastante más hábil que yo en estas cuestiones de la técnica, puedo colgar esta imagen (aún me pregunto cómo he sido capaz de meterme en este berenjenal de los blogs ante mi absoluta incapacidad tecnológica).
Me gustan las nubes del fondo y, sobre todo, los gnomos que corretean por los ribazos cargados de flores. Hay que tener paciencia, porque están ahí. Quizá nos haya visitado también el señor Teja que Chema ha dibujado en su blog Gato por Libre.
