Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2007.

Solo mía

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El pasado fin de semana, TVE, en su segunda cadena, programó una película protagonizada por Sergi López y Paz Vega: "Sólo mía". Aunque he de reconocer que Sergi López no es uno de mis actores favoritos y que veo mejor a Paz Vega en papeles frívolos de niña pija, "Sólo mía" es una película que aborda un tema que me pone los pelos de punta: el de los malos tratos.

 

"Sólo mía", al igual que "Te doy mis ojos" (esta última protagonizada por Luis Tosar y Laia Marul, si no me falla la memoria) son dos películas que durante mucho tiempo me negué a ver. Ambas, desde distintos puntos de vista, abordan el tema de los malos tratos y la paulatina degradación a la que se ven sometidas las mujeres víctimas. Y sus hijos.

 

Este fin de semana "Sólo mía" ha vuelto a revolverme tanto o más que la primera vez que la vi. Aunque sigo pensando que los personajes de "Te doy mis ojos" están mucho mejor construidos, ambas coinciden en mostrar hombres débiles que se crecen merced al sometimiento de sus parejas.

 

Tradicionalmente la sociedad española ha pensado que los malos tratos se circunscribían a determinadas capas sociales, preferentemente amas de casas con escasos ingresos y menor formación. Quizás hace décadas fuera así (o tal vez no) pero, en la actualidad, cada vez son más los casos de mujeres con estudios universitarios, que disponen de ingresos propios, con un reconocimiento profesional y social que, sin embargo, cuando la puerta de su casa se cierra, se convierten en NADA.

 

La NADA llega poco a poco. Al principio son pequeños reproches. Críticas veladas. Silencios profundos después de un comentario sobre el vestuario, la comida, una decisión adoptada, una actitud en el trabajo.

 

A medida que pasa el tiempo, comienzas a cometer errores. Cada vez más frecuentes. Porque el miedo empieza a paralizarte. Al principio son pequeños rayos de hielo que hieren tus vísceras: el estómago, el pecho... el corazón. Sin embargo, él vuelve a calentar tu ánimo y consigue el deshielo. Sin embargo, el frío se extienda en capas cada vez más profundas y más amplias. Como una marea de icebergs que confluyen hasta crear una península que lo inunda todo. Y llega un momento en que los rayos ya no son tales, ni siquiera los sientes porque tu corazón se ha helado. Vives pensando sólo en evitar los errores. En prevenir situaciones que, sabes con certeza, van a desembocar en la crítica. Esa censura que te destruye y compacta el hielo que tienes dentro. Y mientras tanto, la nada se apodera de ti. Porque te conviertes en nada. Desapareces para el resto del mundo. No hay nada más allá de las cuatro paredes que guardan los secretos. No hay nada más allá del hielo.

 

Y un buen día, a lo lejos, desde ese infierno blanco en el que habitas, vislumbras un rayo nuevo. Una luz intermitente que brilla en la distancia y que, en su resplandor, te ofrece un mundo distinto, sin hielo, en el que la nada desaparece para dar paso a sensaciones, amistades, música, calor... calor de nuevo. Para llegar a ese nuevo mundo sólo tienes que dar un salto y agarrarte con fuerza. Sin embargo, estás tan entumecida, llevas tanto tiempo en la Nada que has olvidado tus capacidades. No crees poder saltar. Temes caer de nuevo al abismo.

 

Y en la Nada, en la que muchas veces te acompañan los niños, encuentras en ellos la fuerza para saltar al vacío. Y cuando te lanzas, manos amigas sostienen tu vuelo y te ayudan a llegar a la luz. Y te acompañan en ese viaje por el desierto que es la vuelta a la vida.

 

Mientras, hay que alguien que sigue pensando: "Solo mía".

05/11/2007 10:39 Autor: Lamia. #. Hay 7 comentarios.

Otoño en el hayedo

En medio de la semana, todavía con el regusto de los días de fiesta en el paladar y anhelando ya un nuevo descanso, me voy a permitir -con la aquiescencia de su autor- reproducir aquí un poema de Fernando Sarria . El poeta pone su arte al servicio de un hayedo en otoño.

Como ya he comentado alguna vez, las lamias nos sentimos especialmente cómodas entre las hayas rojiverdes, llenas de fruto antes de perder definitivamente su vestido de hojas.

Como Fernando lo ha escrito muy bien, he querido reproducir aquí un poema de Fernando que me ha gustado especialmente.


 

Quizás el hayedo todavía no lo sepa, pero es otoño,


y pronto esta bruma que lo inunda al alba,

cuando se despereza con el canto de los pájaros del bosque,

será silencio, escarcha, hielo.

En su debe aún posee la luz acumulada del estío,

pero las últimas y hermosas hojas,

naranjas y amarillas,

se llevarán en su viaje

la nostalgia del tiempo pasado.


Así anido yo, en los pequeños remansos de la soledad.

Revivo los instantes cuando tu cuerpo se dejaba acariciar,

mis labios apenas pasaban por tu piel,

te rozaban calladamente y todo volvía a comenzar.


En un largo sendero de placer ausente caen los días,

y son cada hoja de este otoño que me invade

las que me van desnudando de ti.

Tú ya no estás, y te vas difuminando en mi memoria

según pasan ante mis ojos, como nubes, los recuerdos.



07/11/2007 14:40 Autor: Lamia. #. Hay 6 comentarios.

El Corazón Helado

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Acabo de terminar de leer "El Corazón Helado", la última novela de Almudena Grandes (Tusquets Editores. Colección Andanzas. 933 páginas). He dicho la última novela pero debería decir novelón, y no sólo por su volumen. Líbreme yo de hacer una crítica literaria de esta historia. En mi ánimo está sólo, al igual que ya he hecho con otros libros que me han gustado, animaros a leer.

 

Hacía mucho tiempo que no me costaba tanto terminar un libro. Lo cierto es que leo mucho y variado. Más bien "devoro" libros, como dice mi madre. Cuando mis obligaciones me lo permiten, lo que más me gusta hacer -además de bailar (lo que no puedo practicar fuera de mis clases por falta de "partenaire")- es leer. Me encanta sentarme en el sofá de mi cuartito de estar con un buen CD de fondo y un libro en las manos. Creo que en algún otro post o comentario he hablado ya de este hobby que me obliga a buscar espacios insospechados (algo difícil en un piso de 50 metros) donde albergar mis, cada vez más numerosos, libros.

 

El de Almudena Grandes es el último que he leído. Me ha gustado mucho pero no es una novela para leerla de un tirón. La arquitectura de la historia es compleja. Hay dos historias paralelas que se van entretejiendo y que, a medida que avanza la lectura, nos van dando la clave para entender ambas. He de reconocer que he disfrutado más con el relato ambientado en la Guerra Civil que en el actual. Y no os voy a desvelar nada más por si os animáis a leerlo. Solo recomendaros las descripciones del mundo interior del protagonista que hace la escritora y que explican un comportamiento que, de otra forma, no se entendería.

08/11/2007 19:12 Autor: Lamia. #. Tema: Libros Hay 9 comentarios.

Fin de semana

Cuando termina una semana de infarto.... os deseo un feliz finde. 

Yo me voy hacia el norte...

Vuelvo el lunes con las pilas cargadas.  

16/11/2007 14:36 Autor: Lamia. #. No hay comentarios. Comentar.


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