Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2008.

Fernando Sarria

Un poema de Fernando Sarría para empezar la semana.

 

Puedo devorarte en un portal,
amarte en un baño de bar
junto a las cajas de cervezas vacías,
dentro de un coche en lo oscuro
o entregados en una cama de motel,
no importa el sitio,
lo único será lo que tendremos…
el uno al otro y el mundo parado.

01/12/2008 18:21 Autor: Lamia. #. Tema: Ensoñaciones Hay 2 comentarios.

Mikel Laboa

 

Ha muerto Mikel Laboa. Vuela ya con su txoria. Aquí queda un sentimiento de tristeza porque con él se va parte de una historia, vital y musical. Y muchos recuerdos de juventud. Sobre todo… un primer beso, que quedará para siempre unido al vuelo de su Txoria Txori.

 

Yo, lo que amaba, era al pájaro... dice la canción.

02/12/2008 14:14 Autor: Lamia. #. Tema: Música No hay comentarios. Comentar.

Algo más cálido... cuando termina noviembre

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Muchas veces, los amigos esperan de nosotros aquello que no estamos preparados para ofrecer o que quizás ni siquiera sospechamos que precisen. Sin embargo, con los verdaderos amigos llegamos a establecer un vínculo que a veces nos permite detectar ligeras señales que nos hablan de la necesidad de un abrazo, de un beso, de una palabra amable, de un espacio de tiempo para escuchar sus cuitas. O a veces puede ocurrir que necesiten una cierta distancia para elaborar sus historias en soledad.

 

Mi mes de noviembre, que ha estado vestido de oscuro, lleno de hojas caducas y de nieblas, ha sido un mes doliente. Durante este tiempo he preferido el aislamiento y la reflexión. Mis amigos recientes han susurrado acerca de mi ausencia. Mis amigos de siempre han respetado mis silencios. Hay un nuevo amigo con el que hablé por primera vez en el peor día de noviembre. Y otro, tremendamente querido, al que ese día ni siquiera contesté un mensaje de apoyo a pesar de que estuvo.

 

Ahora, finalizado un tiempo que aunque parecía eterno ha pasado en un suspiro, vuelvo los ojos al mundo e intuyo que, cuando mi noviembre termina llevándose momentos tristes, hay amigos que se preparan para afrontar el invierno. Amigos a los a veces no llamo y opto por un mensaje apresurado. Un conjunto de palabras que, a pesar de todos los guiños, no deja de ser un bloque de letras sin matiz a las que es imposible cargar con todo el peso emotivo que arrastran. Y ese amigo que sientes tan cerca responde que esperaba un mensaje más cálido. Y eres consciente de que, una vez más, no has sido capaz de dar vida a las palabras. Quizá por falta de tiempo. A lo mejor porque no era el momento.

 

Siempre lo he dicho: la elocuencia verbal no es uno de mis fuertes. Y la escrita, requiere de tiempo, de esfuerzo, de reflexión y de sentimiento. Por eso, con más calma, quiero compensar unas palabras apresuradas con las que acabo de plasmar, escritas desde el corazón, y compartir además con él este baile narrativo que interpretan el mar y la roca a partir de una fotografía de Miguel Ángel Latorre, con la esperanza de que le recuerden la calidez del verano, que siempre vuelve. Sólo hay que saber esperarlo.  

 

 

Ha vuelto los ojos al mar, que estaba esperando. Sobre el promontorio que se yergue orgulloso, hacia el horizonte, se asoma a la eternidad de sus vaivenes. Y esa oscilación cambiante de cristales transparentes le atrae, como un amante. Un susurro roza su piel y la eriza, mientras la espuma crestea las olas.

 

Ella, de espaldas al embrujo de su voz, resiste. Sin embargo, su nombre, apenas pronunciado, suena como nunca antes. Siente que sea otra. Tan dulce se expresa.

 

Lentamente, desde la roca, gira su rostro. Esperando... Es el mar. Ella permanece. Estática en un promontorio. Unida a él, sin saberlo, en fusión incandescente.

 

Y el mar, cansado de tanto viajar, buscando reposo en la orilla, descubre ese nuevo ser, que surge de la roca con la fuerza de los siglos. Los pies anclados al suelo, que supura junto al agua pedazos de cielo. Y, aún sin quererlo, acaricia la roca sobre la que ella gime. Y el tiempo pasado, largo y comprometido, ha preparado el camino para un encuentro perfecto: mar y tierra, vaivén y murmullo.

 

El mar, que es sabio, eterno, profundo, muestra todas sus caras. Ella prefiere el susurro. Pero atisba la tormenta, cuando el viento agita sus cimientos y, desde el fondo, surge la fuerza eterna que lo consume. Entonces, el agua se arbola. Se enrosca. Salta en cabriolas locas. Avanza pariendo las olas, que surcan espacios prohibidos. Porque el mar, imbatible, también requiere un espacio: sobre el promontorio, frente al horizonte. Y, aunque la fuerza que imprime a las olas sube escarpando el talud, ella está lejos, ausente. La roca, que aísla y protege, la mantiene limpia, al abrigo del mar, tan cálido... Sólo algunas gotas pequeñas, sublimes, surcan su rostro mientras funden con las lágrimas que derrama al ver que el sol se aleja. Astro luminoso que apaga su fuego en olas coléricas, deja sobre el mar reflejos eternos que hablan de retos, de amor, de silencio.

 

Y el mar, imbatible, sigue esperando. Superficie exangüe. La vida se escapa. Las olas ya no suspiran. Sólo permanecen. Descansando. Y la espuma, que en la tormenta forma corrientes furiosas, se funde ahora con el agua,  amalgama constante que duerme.

 

El mar ya no tiene fuerza. ¡Perdió tanto!  Ahora sólo queda el reflejo de lo que fue. Un suspiro. Un anhelo de lo que pudo ser. Porque el encuentro, aún imaginado, fue tan limpio... Caricia soñada: la ola se vierte en la arena con el sabor añejo de una costumbre. Y la playa acepta que llegue, consciente de que la estancia será breve. Aunque, en el fondo, desea que ese baile constante siga para siempre.

02/12/2008 23:23 Autor: Lamia. #. Tema: Ensoñaciones Hay 3 comentarios.

Un buen día

Hoy ha sido un buen día. Ha empezado bien y ha terminado mejor. Sin demasiados "brownies" (nota a pie de página: brownies equivale al típico "marrón" que nadie quiere, pasa de mano en mano y acaba encima de tu mesa cuando hace una semana que debería estar resuelto). Insisto, sin demasiados "brownies" y buen rollito en general.

 

Era la festividad de San Francisco Javier y a mi casa, aprovechando que era el santo de mi peque, ha llegado un disco de "El Canto del Loco". He descubierto una canción que, si cambiamos "canciones" por "escritos" (léase por escritos relatos, poemas, pensamientos...), se ajusta perfectamente a este blog. Disfrutadla como lo hago yo. Vamos, si os parece. ¡De buen rollito!

 

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03/12/2008 22:52 Autor: Lamia. #. Tema: Música Hay 3 comentarios.

The Corrs (Breathless)

Y así me quedo yo con The Corrs: breathless, sin respiración

The daylight's fading slowly, but time with you is standing still.
I'm waiting for you only, the slightest touch and i feel weak.
I cannot lie, from you I cannot hide.
And I'm losing the will to try, can't hide, can't fight it.

So go on, go on, come on leave me breathless.
Tempt me, tease me, until I can't deny.
This lovin' feeling make me long for your kiss.
Go on, go on, yeah. Come on.

And if there's no tomorrow, and all we have is here and now.
I'm happy just to have you, you're all the love I need somehow.
It's like a dream, although I'm not asleep.
And I naver want to wake up, don't lose it, don't leave it.

So go on, go on, come on leave me breathless.
Tempt me, tease me, until I can't deny.
This lovin' feeling make me long for your kiss.
Go on, go on, yeah. Come on.

And I can't lie, from you I cannot hide.
And i'm losing the will to try, can't hide it, can't fight it.

So go on, go on, come on leave me breathless.
Tempt me, tease me, until I can't deny.
This lovin' feeling make me long for your kiss.
Go on, go on, come on leave me breathless.
Go on, go on, come on leave me breathless.
Go on, go on, come on leave me breathless.

Go on, go on.

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03/12/2008 23:10 Autor: Lamia. #. Tema: Música Hay 2 comentarios.

Fernando Sarría

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El Alhaquín", poemario de Fernando Sarría, ha sido galardonado con un accésit en el V Premio Delegación del Gobierno de Aragón.

Vamos a contar también que el fallo del jurado, que se hizo público ayer, concedió el V Premio a Francisco Javier Sanz Becerril, con su obra "Immanere".

Aunque lo que de verdad importa, o por lo menos a la autora de este blog, es que, según cuentan las crónicas periodísticas, la calidad de los trabajos presentados al certamen ha llevado al jurado a conceder también dos accésit. El primero de ellos ha recaído en Fernando Sarría Abadía, que ha concurrido con "El Alhaquín", Fernando Sarría, dicen, es autor de otros títulos como "El error de las hormigas" (Eclipsados 2008).

Fernando Sarría, y esto lo digo yo, es alguien a quien sólo he visto dos veces en mi vida. La primera, que fue cuando nos conocimos, tuvo lugar en un tanatorio. Yo, aunque quienes me tratan no se lo crean, soy tímida. Y en ese momento apenas cruzamos unas pocas palabras. Y eso que estaba acompañado por uno de mis ángeles de la Guarda (algún día hablaré sobre ellos). La segunda tuvo lugar en una especie de excursión ciudadana que nos organizaron y en la que no tuve ocasión de hablar con él. En ese momento ya mi blog empezaba a tener una cierta historia detrás y mi timidez había aumentado de tal forma que me era imposible cruzar una palabra con aquellos que conocían mis escritos por lo que de desnudos existenciales tienen.

Sin embargo, ha pasado ya un tiempo y he de reconocer que Fernando ha acabado contagiándose de parte del cariño que profeso a mi ángel de la Guarda. Seguramente porque creemos que a través de lo que alguien escribe podemos llegar a conocerlo. Quizás porque lo que escribe no hace sino poner palabras a aquellos sentimientos que nosotros no podemos describir. A lo mejor porque compartimos una manía profunda y oscura hacia el mes de noviembre.

Por todo eso, por que me encantan sus poemas, porque en ellos describe muchas de las cosas que me alteran el alma, me alegro profundamente. Felicidades Fernando. Y, para celebrarlo, una vez más, te "robo" uno de tus poemas. Tenías que ser uno sobre el silencio.

Quienes no lo conozcáis, acercaros por favor a su casa. Es cálida, confortable. Siempre que la visito encuentro el hogar encendido y un café esperándome.

 

Desármame,
sé el viento
que me desnuda.
Acalla mi voz
con tus dedos sabios.

Llego de un desierto
de arenas rojas
y tú eres la orilla
de una mirada húmeda,
el afán de la lluvia,
el vuelo de los mirlos,
la luz que ilumina tantos silencios.

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04/12/2008 18:10 Autor: Lamia. #. Tema: Noticias Hay 3 comentarios.

Apagón

Es curioso. Nunca le ha temido a la oscuridad. Ni siquiera cuando era pequeña. En realidad, no es una persona pusilánime. Bueno, si quitamos que tiene vértigo  (y eso consiguió vencerlo este verano subida a los árboles detrás de su hijo en un parque de tirolinas) y le dan miedo los pájaros (contra esto, que es así desde que tiene conciencia, ya no lucha. Simplemente vive con ello). Pero, a parte de eso, normalmente se enfrenta a las situaciones que encierran un cierto peligro con bastante serenidad.

 

Sin embargo, hoy le ha ocurrido algo sorprendente. Bueno, lo ha sido al menos para ella. Y es extraordinario porque jamás ha temido la oscuridad.

 

Hoy, que tenía clase de baile, L. A. ha registrado un apagón. Una ausencia de luz total en una noche, que ponía fin a un trimestre de carreras y pequeños sacrificios para poder llegar a clase cada jueves a las ocho y media. Justo cuando bailaba con J. L.

 

En un grupo en el que la media de edad debe de rondar los 55, J. L. baja bastante ese ratio. Y no sólo eso. Es además uno de los bailarines con los que mejor se desenvuelve en clase. Quizá porque su nivel y el de ella son bastante similares, o quizá porque la hace reír. Y que un hombre consiga arrancarle una sonrisa siempre es un punto a favor del varón, más si llega incluso a la carcajada.

 

Es curioso pero no baila igual con todo el mundo. Hay compañeros de danza con los que desde el primer momento se entiende a la perfección y se adapta a ellos como un guante y otros con los que, desgraciadamente, cada pieza es una batalla constante por defender un terreno en el que no permite que todo el mundo se deslice. J. L. pertenece, sin duda, al primer grupo.

 

Estaban bailando cuando la luz ha desaparecido. Completamente. La sala donde bailan no tiene ni una sola ventana. Está al final del local, con lo cual la luz de la calle no llega. Y, de repente, se ha encontrado en medio de la sala, agarrada a la mano de J. L. como si ella fuera una tabla de salvación. Se ha quedado totalmente paralizada e incapaz de reaccionar o de moverse.

 

El resto de los compañeros ha empezado a buscar los móviles y a tratar de aportar algo de luz al recinto que, os aseguro, para ella ha pasado de ser un lugar de diversión a convertirse en una caverna. Y eso sólo en unos segundos.

 

Y ha seguido allí parada. En medio de la sala. Agarrada a J. L. Sin poder hacer otra cosa que asir su mano. Sin pensar. Sin hablar. No podía. Sentía el terror congelando la sangre de sus venas.

 

Y J. L., que es un gamberro, ha empezado a hacer bromas. Sin soltarle la mano. Y se ha metido con ella. Sin soltarle la mano. Y se ha quedado quieto a su lado. Sin soltarle la mano. Y cuado se ha dado cuenta de hasta qué punto se había paralizado el terror, sin música, si luz, sin ver nada, ha hecho lo único que podía sacarle de esa situación: se ha puesto a bailar.

 

Así contado produce una cierta hilaridad. Una sala llena de gente, ni un solo rayito de luz, y dos destalentados bailando al son de su propio canturreo. Ajenos a todo cuanto ocurría a su alrededor. Así, hasta que ha vuelto la luz. Y entonces, han descubierto que otros hacían lo mismo. Y ha recordado que ya en las cavernas, los hombres, desde los albores de los tiempos, bailaban y cantaban para ahuyentar sus miedos.

 

Y han seguido riéndose porque, sin saber cómo, ambos han recordado las viejas películas de Fred Astaire y Ginger Rogers y han bailado una salsa al ritmo de aquella vieja canción que ambos interpretaban en "Sombrero de Copa" que decía algo así como "Heaven, I´m in heaven"... y terminaba "dancing cheek to cheek". Eso sí, la han tarareado juntos porque seguían sin música y sin profesor... que les había dejado tratando de buscar el origen del problema.

 

 

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05/12/2008 17:07 Autor: Lamia. #. Tema: Ensoñaciones Hay 2 comentarios.

María José Cabrera

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El Consejo de Ministros, en la sesión celebrada el pasado viernes 5 de diciembre, acordó la concesión de 31 Medallas de Oro al Mérito en el Trabajo, galardón que tiene como objetivo premiar y destacar el mérito de una conducta socialmente útil y ejemplar en el desempeño de los deberes que impone el ejercicio de cualquier trabajo, profesión o servicio.

 

En esta edición 30 medallas han sido concedidas a título individual a trabajadores pertenecientes a distintos sectores de actividad: sanidad, educación, medios de comunicación, espectáculo, política, sector agrario, empresarial, etc. y la restante a una organización, el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI).

 

Entre los galardonados figura la periodista aragonesa María José Cabrera. Según la nota de prensa distribuida por el Ministerio, Cabrera ha desarrollado su trabajo siempre en la capital aragonesa, siempre en la Cadena COPE, donde se jubiló como directora de informativos, con colaboraciones en TVE y "El Periódico de Aragón". Ha creado escuela en el periodismo aragonés y sigue colaborando en distintos medios. Su trabajo ha sido reconocido por sus compañeros distinguiéndola con el Premio Asociación de la Prensa de Aragón en los años 1993 y 2007.

 

Esto es lo que dice la nota de prensa. Yo os podría contar que es una de las personas más generosas que conozco. Una madre abnegada que ha luchado por sus tres hijos hasta hacer de ellos buenos profesionales y excelentes personas. Ha compaginado un trabajo, de una dedicación absoluta, con la atención siempre prioritaria a sus amigos y su familia. Su casa está siempre abierta para todo aquel que la necesite y en su mesa siempre hay una ensalada y un té listos en torno a los cuales desarrollar una buena tertulia.

 

María José vivió momentos difíciles en los medios de comunicación. Circunstancias que ella siempre ha superado con la profunda profesionalidad que ha marcado su trabajo y la sólida consideración ética de la vida y de lo humano que siempre ha aplicado a su existencia.

 

La Pepa Cabrera, que es como la conocemos sus amigos, ha sido para mí más que una amiga. Ha sido mi maestra, la mejor que he tenido. Ha sido la madre que estaba ausente, la amiga comprensiva, la consejera. La mejor persona.

 

En estos momentos, la vida nos lleva a ambas por caminos diversos. Sin embargo, el cariño, la admiración, el respeto, la amistad que le profeso estará siempre por encima de cualquier circunstancia. Y, por eso, no puedo sino emocionarme ante el reconocimiento que acaba de recibir del Ministerio de Trabajo y que no viene sino a reconocer una trayectoria profesional (y humana) que Aragón, una tierra a veces dura y desagradecida con sus hijos, afortunadamente había sabido ya rendirle.

 

Desde aquí, a la Pepa, mi felicitación más efusiva. Y mi agradecimiento. Por que es todo un honor haber podido beber de sus conocimientos todos estos años. Con todo el cariño que ella sabe que le profeso.

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06/12/2008 18:27 Autor: Lamia. #. Tema: Noticias Hay 4 comentarios.

Íntimo y Personal

He disfrutado hoy una película que había visto ya por lo menos en dos ocasiones anteriores: Íntimo y Personal. Está protagonizada por uno de los grandes monstruos de la industria cinematográfica americana: Robert Redford. Le da la réplica una jovencísima Michel Pfeiffer. Ambos interpretan a dos periodistas de televisión. Redford, experimentado director de informativos, bregado en miles de conflictos y batallas, respalda la labor informativa de una novata Pfeiffer que llega con toda la ilusión del principiante. La película es una mezcla del trabajo y los entresijos de una cadena de televisión, con una historia de amor que, como muchas otras, no ofrece el final deseado.

 

Como soy una romántica empedernida, quiero rescatar de la cinta la música que pone la banda sonora al amor de Redford y Pfeiffer: Because you love me, de Celine Dion.

 

Y un diálogo que ambos mantienen en un momento determinado:

 

Michel Pfeiffer: ¿Pero quieres estar conmigo?

Robert Redfort: Tanto que me duele.

 

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07/12/2008 18:34 Autor: Lamia. #. Tema: Películas Hay 2 comentarios.

Hielo

En mis paseos por los blogs amigos me siento parásito porque mis palabras nacen de ideas que traigo de un viaje ajeno. A veces encuentro matices que ponen nombre a mis sentimientos. En otras ocasiones es una noticia, una imagen, una foto... Y aunque estoy convencida de que sus razones están alejadas de las mías, no puedo silenciar las palabras que surgen de esos retazos de historias ajenas.  

Este texto lo traigo de la casa de LaMima.

 

Tu ni lo imaginas, pero

si te alejas un momento...

me inunda el hielo.

 

 

Y de él ha surgido este sueño:

 

 

Tu ni te lo imaginas, pero

si te alejas un momento...

me inunda el hielo.

 

Ese manto de escarcha infinita que protege

el corazón desierto...

cubre de nuevo el abrigo que guarda tu nombre

anudado en aljófares.  

 

Rocío permanente que limpia el alba,

celosa de tu ausencia,

permite que el hielo transite en silencios constantes

llenando el espacio.

 

Tu ni te lo imaginas, pero

si te alejas un momento...

me inunda el hielo.

 

Paisajes vacíos, cuencas exánimes,

páramos desolados y antiguos en los que el frío,

intenso, silente,

hace victoria del duelo.

 

Escarcha.

Helada blanca que cubre

un espacio indolente de nadas y ausencias,

de temor, de miedo.

 

Tu, que ni lo imaginas.

cuando te alejas,

 permites que el  hielo adivine el final

y doblegue la lava que aún templa mis venas.

 

Tu ni te lo imaginas, pero

si te alejas un momento...

me hiere el hielo.

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08/12/2008 19:29 Autor: Lamia. #. Tema: Ensoñaciones Hay 6 comentarios.

Merece la pena

Durante una larga etapa de mi vida, cada noche, al acostarme, rebuscaba momentos de la jornada tratando de recuperar un solo instante por el que hubiera merecido la pena empezar el día. Siempre he recordado las risas, un abrazo, una palabra, un acontecimiento... Por pequeño que fuera el detalle, hacía que todo lo demás tuviera sentido: sólo por haber sido capaz de disfrutarlo. En toda su intensidad.

 

Casi a oscuras, cuando los escaparates aún no reflejan imágenes, he salido hoy a la calle. Y el agua, que caía en cortinas constantes y espesas, ha teñido de nostalgia un instante anodino. La lluvia traía una cierta añoranza por la tierra en la que ya no vivo y he dejado que el sentimiento anegara mi espíritu como una ola de verano acariciando la arena.

 

A mediodía, tampoco sé muy bien por qué, mientras taconeaba el pavimento de la plaza de España, mi pensamiento ha volado veinte años atrás, cuando por primera vez pisé esta tierra que ahora siento tan mía. Quizá haya sido el color del cielo, de un gris compacto y denso, quizá el reflejo de ponerme los guantes. A lo mejor ha sido ese frío del Norte, que cala los huesos de tal forma que ningún aliento es capaz de ahuyentar. Y mientras, apresurada, acudía a una cita, he reflexionado sobre lo acontecido en las dos últimas décadas. Y no soy lo que fui. El camino ha sido arduo, largo, lleno de obstáculos. Sin embargo, cuando siento... cuando miro lo que de verdad quiero, me gusta lo que hallo. Incluso esas aristas que nunca estuvieron y que, sin embargo, ahora, me protegen.

 

Y después, una comida llena de sentimiento, de cariño. Un encuentro pleno de palabras. De historias. De problemas. De deseos inconfesables. De amores insatisfechos. De dudas. Con alguien a quien quiero mucho. Con esa persona que ha posado en mi regazo una confidencia que pesaba como una losa. Un encuentro, en torno a un poco de pasta y un algo de alcohol, que nos ha ayudado a estrechar unos lazos que van tejiendo una relación sólida y profunda.  

 

Y después, la tarde ha estado llena de risas ligeramente ebrias. Auspiciadas por un sol que brillaba vacilante. Libre de los cúmulos que lo apagaban otros días. Un sol cuyos rayos contribuyen a que las flores, tras la caricia de la lluvia, se muestren con todo su esplendor. Un sol que proyecta su cálido reflejo a pesar incluso del invierno. Un sol que recuerda esas tardes de verano en las que uno languidece contemplando el horizonte. Un sol tan dulce que ahuyenta incluso el frío que llega del Norte.

 

Por todos y cada uno de esos momentos: por el sol que, de las dos, me muestra su mejor cara;  por el encuentro; por las aristas; por la lluvia... Por todos y cada uno de esos momentos... el día de hoy ha merecido la pena.

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09/12/2008 23:32 Autor: Lamia. #. Tema: Taller de Escritura Hay 4 comentarios.

La vida es bella

La vida es bella, a pesar de que algunos intenten que la nuestra sea otra cosa.

Y ya que el sol sigue brillando tímidamente, aunque sus rayos sólo calienten desde la distancia, sigo sonriendo.

 

 

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10/12/2008 19:07 Autor: Lamia. #. Tema: Música Hay 10 comentarios.

El fantasma de la ópera

Dicen que las cosas, para que sucedan, primero hay que soñarlas.

(El aria es "Piensa en mí", de El fantasma de la Ópera)

 

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11/12/2008 23:09 Autor: Lamia. #. Tema: Música Hay 2 comentarios.

Vallenato

Hoy hay luna llena. Para los que hemos nacido para el signo de Cáncer, la luz que proyecta genera en nosotros un estado de ánimo particular, propicio para los sueños.

 

Paseando por la red, he recuperado este vallenato, que forma parte de mi banda sonora del fin de semana y se baila como suena: dulce, suave, como una caricia...

 

La canción dice:

 

Dime que me quieres,

dime que me amas,

que también me sueñas,

que también me extrañas.

 

Serás mi sol

serás mi luna,

serás mi mar

serás mi lluvia.

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12/12/2008 23:39 Autor: Lamia. #. Tema: Música No hay comentarios. Comentar.

Nada que contar

Llevo un rato sentada ante la pantalla. Primero en el sofá, con La Travista de fondo y el enano montando su fuerte para construir batallas de soldados y caballeros. Después frente a la mesa, con Chopin, que siempre es una apuesta segura. Y ni aún así. Hoy no sale nada. Debo haberme quedado vacía. El peque dice: "¡Déjalo, mami! Ya te imaginarás algo después". Pero yo, erre que erre, soy de las que creo que la inspiración debe encontrarte trabajando.

 

Como en otras ocasiones, he empezado a emborronar páginas. Porque, al igual que ocurre en el deporte, la escritura hay que precalentarla.

 

Quizá es que me he acostumbrado a lo bueno demasiado pronto. Llevo una temporada en la que todos los días encuentro cientos de motivos acerca de los cuales escribir. Y la estructura de la pieza surge casi sin esfuerzo.

 

Sin embargo, para qué hacer las cosas fáciles pudiendo hacerlas difíciles.

 

En lugar de aprovechar lo que naturalmente llega, a veces me pongo tareas. Y en este momento tengo dos pendientes a las que, de ninguna de las maneras, parece que pueda darles forma.

 

Por una parte, he empezado un cuento para una pequeña que está atravesando un mal momento. Bueno, en realidad quizá sea demasiado decir eso de una niña de cinco años pero no es menos cierto que los críos también tienen etapas de crisis como consecuencia de algunos cambios a los que tienen que adaptarse en su desarrollo. Es un cuento que habla de hadas. De hadas que habitan un Bosque de Helechos. Y ahí estoy. No paso de la primera página. Y eso que me siento una y otra vez. Pero nada.

 

Otra de las tareas que tengo pendientes es un sueño sobre una imagen. Un reflejo de hojas y luces que me atraen y sobre los que, de momento, tampoco puedo decir nada. Y las miro. Una y otra vez. Y me absorben como la primera vez que las vi. Sin embargo, parece que mis dedos se resisten a teclear lo que el espíritu todavía desconoce.

 

El proceso de creación en mi caso sigue un camino bastante abrupto. Las ideas surgen en momentos imprevistos a partir de palabras, sonidos, imágenes, noticias, sensaciones... Deben atravesar un espacio desértico en el que permanecen aletargadas en un continuo que me acompaña sin molestar. Vuelven una y otra vez a lo largo de día de distintas maneras. Y les doy una vuelta... y otra. Y añado un detalle... Y no pienso nada... Y me inspiran de nuevo. Se van, vuelven... Y, de repente, un buen día, me siento ante el ordenador y las palabras surgen sin dificultad y los dedos son una línea fluida entre el pensamiento y el relato.

 

Pues bien, en estos momentos, ambas historias, que de alguna manera han nacido entrelazadas porque las dos surgen de la combinación de una imagen y una palabra, están escondidas en mi particular desierto. Y no lo pasan bien. Les falta esa inspiración que nutre los relatos. El espíritu que les ha de dar vida. Y juntas transitan por un espacio frío del que trato de sacarlas sin éxito.

 

Porque, y eso hace tiempo que lo sé, cuanto más énfasis pongo en acelerar el proceso, mayor lentitud aplican las historias al tiempo que precisan para su maduración.

 

Así que no queda más que esperar. Cuando surjan... vendrán a mí con la urgencia del amante. Exigiendo. Hurtando mi tiempo para volcarse atropelladas antes de que la inspiración escape de nuevo a ese tiempo desierto en el que los relatos duermen.

 

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13/12/2008 19:50 Autor: Lamia. #. Tema: Taller de Escritura Hay 11 comentarios.

Andando a casa

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Esta tarde he vuelto a casa caminando. El cierzo soplaba. Atrevido. De cara. Con la caricia del hielo. Y los pasos, urgentes, han hecho que, por un momento, reviviera un viaje en moto, con el viento jaleando los cabellos, la máquina ronroneando entre curvas camino de aquel pantano que lleva el nombre de una amiga.

 

He disfrutado esa libertad. La que otorga el aire frío del invierno que trae noticias de las cumbres. Sola en el camino, sin retos especiales, sin el peso constante de la mochila de agravios, dolores y anhelos. Solos el cierzo y yo.

 

He elegido el camino que me gusta. Ése que va por detrás, un poco escondido, sin el relumbrón de las luces que iluminan el gran paseo por el que los coches transitan rápido, como si todos supieran dónde ir. Ese camino, un poco más estrecho, un poco más oscuro, ligeramente menos frío, me conduce por la fachada posterior del edificio en el que a veces desemboco.

 

Y mientras lo rodeaba, el pensamiento, libre como un pájaro sin rumbo, ha volado hacia él. Y, por un momento, ese sentimiento, que mantengo bajo siete llaves para que ni siquiera un suspiro lo delate, ha golpeado el candado y ha roto el freno que durante el día le pongo. Y, por un momento (me sentía tan libre), sólo por un momento, he dejado que flotara. Que siquiera por un instante volara a su encuentro. Le he permitido expandirse aún siendo consciente de lo que después me cuesta retenerlo.

 

Pero el cierzo me hacía tan libre que no había coacciones ni censuras. Y mientras caminaba en torno al jardín he soñado flores: amapolas y orquídeas, y margaritas, y rosas... He soñado un cielo azul. Un cierzo frío acariciando las flores.

 

Y al llegar donde la fiesta se tiñe de oro, he devuelto el sentimiento a toriles, como el sobrero que fracasó en la lidia. Y he vuelto a cerrar el candado. Con siete llaves. Y un pasador seguro. Y el cierzo y yo hemos seguido caminando. Solos el cierzo y yo. Juntos. Libres.

 

 

La foto la he "tomado prestada", me temo que sin su permiso, del blog de José Antonio Melendo.

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15/12/2008 22:58 Autor: Lamia. #. Tema: Taller de Escritura Hay 7 comentarios.

Impulso

Había un antiguo anuncio de televisión que pasaban habitualmente coincidiendo con la época navideña que decía algo así como:

"Si un desconocido te regala flores.... Eso se llama IMPULSO".

Y resulta que lo que anunciaba era una colonia de nombre Impulso.

Pues bien....

impulso.

(Del lat. impulsus).

1. m. Acción y efecto de impulsar.

2. m. Instigación, sugestión.

3. m. Fuerza que lleva un cuerpo en movimiento o en crecimiento.

4. m. Deseo o motivo afectivo que induce a hacer algo de manera súbita, sin reflexionar.

coger, o tomar, ~.

1. locs. verbs. Correr para efectuar un lanzamiento o un salto con mayor ímpetu.

 

 

¿Y qué hago yo trayendo hasta aquí definiciones del DRAE?

 

Pues que hoy va de impulsos.

 

Y he buscado su significado en el diccionario y me encuentro con la cuarta acepción que dice:

 

"Impulso: Deseo o motivo afectivo que induce a hacer algo de manera súbita, sin reflexionar".

 

Pues ésa soy yo.

 

Que sí, que sí.

 

Que es que soy así: naturalmente impulsiva. Y, efectivamente, mis impulsos a veces impiden que el filtro de la reflexión realice de manera efectiva su labor de contención. Y, lo que hace que las cosas tengan un matiz aún más negativo, es que me da lo mismo.

 

Que sí, que si.

 

Que hago las cosas de manera impulsiva, sin reflexionar, y luego me duelo de sus consecuencias. Pero, insisto, me da lo mismo. Siempre tengo la sensación de que lo que he hecho tenía que ser así.

 

Y resulta que me he dado cuenta de que ahora, en este momento, en estos tiempos, en estos días, frente a mi muy arraigada costumbre, contra mi voluntad, mis deseos y mi espíritu, estoy sujetando mis impulsos. Y ellos, como locos, tirando de mí como caballos desbocados. Y yo, que se supone que tengo raciocinio, y voluntad, y conocimientos, y edad, y todas esas mandangas que te cuentan cuando se supone que hay algo que no debes hacer... me canso de decirles a los impulsos: que no, que no, quietos, quietos, so, so, so, soooooooooo.

 

Y los caballicos a su marcha. Con la melena al viento. Y corriendo como locos, insisto. Que para eso son caballos desbocados.

 

Y claro, al final, ellos a su bola. Porque, además, después de tirar y tirar intentando su doma, los músculos se resienten. Da igual que sean físicos o psíquicos (que también los hay). Que si, que si, que se resienten. Y mucho.

 

Al final, uno acaba agotado. De tanto sujetar...           

 

Y en estas andaba divagando cuando la música se ha colado en el post. La banda sonora de hoy ha venido marcada por dos intérpretes. Por una parte, las canciones de José Luis Perales, a quien he reencontrado en una entrevista que esta mañana le hacía C. Francino en la Ser. Lo reconozco... soy una cursi pero siempre me ha gustado Perales. Y hubiera entrado hoy en este post si no hubiera sido porque en algún momento del día, no recuerdo cuándo ni dónde, he escuchado este "The way we were", que me va como anillo al dedo. Porque, en una comida casi de titulares con una amiga hoy hemos hablado de cómo soy y de lo que debería ser. Y ella, que me conoce muy pero que muy bien, se ha quedado tranquila. Porque, a pesar de todos los pesares, "what´s too painful to remember/we simply choose to forget".

 

Y sigo ejercitando músculos.

 

Por fa... disfrutad del temazo. Momento Barbra Streisand. Simplemente genial. Y aprovechad porque, amenazo, Perales cae un día de estos...

The way we were (Barbra Streisand)

Memories,
Like the corners of my mind
Misty water-colored memories
Of the way we were
Scattered pictures,
Of the smiles we left behind
Smiles we gave to one another
For the way we were
Can it be that it was all so simple then?
Or has time re-written every line?
If we had the chance to do it all again
Tell me, would we? could we?
Memories, may be beautiful and yet
What´s too painful to remember
We simply choose to forget
So its the laughter
We will remember
Whenever we remember...
The way we were...
The way we were...

Los recuerdos iluminan el fondo de mi mente,

la llovizna empaña los recuerdos

de cómo éramos.

Fotografías esparcidas

de las sonrisas que dejamos atrás,

sonrisas que nos dimos uno al otro

Por cómo éramos.

¿Será que era todo tan sencillo entonces,

o el tiempo ha vuelto a escribir cada línea?

Si tuviéramos la oportunidad de hacerlo todo de nuevo

¿dime? ¿lo haríamos? ¿podríamos?

Los recuerdos deberían ser bonitos pero,

lo que era demasiado doloroso recordar

decidimos simplemente olvidarlo.

Por lo tanto, las risas son

lo que recordaremos

cada vez que recordemos

Tal como éramos,

tal como éramos.

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16/12/2008 23:16 Autor: Lamia. #. Tema: Taller de Escritura Hay 7 comentarios.

Cigüeñas

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El sol se ha despertado hoy cuando yo ya caminaba por el parque. Mientras lo atravesaba, he sentido el frío en los huesos, el aire de este mes de diciembre que va desgranando los días previos a la Navidad. Y apresurada, por ese camino que me gusta, he levantado los ojos al cielo para encontrar dos cigüeñas que regresaban de su primer vuelo. Amplias, elegantes, las alas extendidas, sobre el edificio de las cúpulas doradas.

La foto, aquí.

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17/12/2008 23:27 Autor: Lamia. #. Tema: Ensoñaciones Hay 4 comentarios.

Vuelve "El Efecto Canapé"

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Me estoy "quitando".... de comer....

 

Ahora que llega el nuevo año, todo el mundo hace propósito de enmienda y decide "quitarse de algo". Lo más habitual es quitarse del tabaco. Quien mas quien menos, los fumadores claro, cuando empieza el nuevo ciclo deciden que es el momento oportuno para dejar de fumar. Oportuno no, oportunísimo diría yo. ¡Animalicos! ¡Si es que no saben lo que hacen! En medio de las comilonas, reuniones familiares, cenas de empresas... Cuando menos apetece un cigarro (ja y ja) la gente va y decide dejarlo. Yo llevo casi veinte años sin probar un pitillo y todavía cada principio de año me hago el propósito de no volver a fumar. Y eso que este año he andado cerquita de recuperar el vicio. Sólo la visión de mi cartera (siempre con agujeros) más vacía de lo habitual por culpa del tabaco logró mantenerme en mi actual posición antivicio.

 

La gente "se quita" también del alcohol. Que es otra droga perniciosa donde las haya y absolutamente permitida y tolerada. Y no quiero hablar de otro tipo de drogas, de las que la gente se quita con muchísima dificultad si es que alguna vez lo logran. 

 

En mi caso, la comida ha sido y es una droga de lo más atractiva. Cuando estoy triste: como. Cuando estoy nerviosa: como. Cuando estoy contenta: también como. Cuando estoy preocupada: venga de comer oye. Eso si. Sólo hay una circunstancia en la que no como y eso ocurre cuando me enamoro. Como una becerrita. Y una, que es de natural enamoradizo, no había tenido muchas ocasiones para verse en esta tesitura últimamente. Así que en los últimos ocho años había cargado mi esqueleto con veinte kilos adicionales.

 

Para los que, como yo, somos estómagos agradecidos, la Navidad supone la vuelta de "El Efecto Canapé" con toda su virulencia. Para aquellos que no sepan de qué hablo, pueden darse una vuelta por este post y verán a qué me refiero.

 

Pues bien, hoy hemos comenzado la campaña. Menos mal que en esta primera ocasión he llegado tarde y me he tenido que ir pronto. El pecado ha sido únicamente un sorbito de cava para poder brindar con el jefe por la Navidad. Pero, oh dioses, mañana sigo. Con el otro jefe más gordo tenemos otro brindis. La experiencia me dice que en este caso no habrá sólo copita de cava. Sin embargo, creo que también podré escaparme con una sola coca cola entre pecho y espalda para poder caer en brazos de un auténtico festín de pasta y ensaladas en buena compañía, espero, seguidos por unas copitas.... que, me temo, no serán de cava. Menos mal que por la tarde hay baile y eso me hará quemar algunas de las muchas calorías que seguro que se reparten por mis lorzas.

 

¿Y el sábado? Pues el sábado otra comida de amigos... o un viaje. Casi preferiría el viaje porque si trabajo no como. Bueno, como pero menos.

 

¿Y el lunes? Más brindis, con más cava, más comida... Argggggg.

 

Y todo esto antes de llegar a los días críticos: Nochebuena, Navidad, Noche Vieja, Año Nuevo, Reyes... ¿Os suena? 

 

¿Os imagináis sólo por un momento lo que supone para un drogadicto de la comida, como yo, tener que pasar varias horas, durante varios días seguidos, delante de platos y viandas tan apetitosos de aspecto como de gusto sin pecar ni una sola vez? Pues la verdad es que supone una tarea de titanes. Y una fuerza de voluntad sobrehumana.

 

¿Cómo voy a hacer caso de los consejos de Alredor y Carlitos y dejarme llevar por mis impulsos? Que no chicos que no. Que es imposible. Que tengo que seguir domándolos porque se empieza dejando libre un impulso y los demás, cual caballos en manada, salen desbocados en tropel buscando un espacio libre en el que liberar sus músculos. Y, la verdad, últimamente ando muy sobrada de impulsos de todo tipo. Así que mejor no enredar.

 

En fin. Espero que estos días también me traigan horas de baile que contribuyan a contrarrestar El Efecto Canapé y terminemos las fiestas con un honroso empate. No aspiro a perder pero espero no ganar.

 

Ya os contaré.

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18/12/2008 23:02 Autor: Lamia. #. Tema: Taller de Escritura Hay 10 comentarios.

Amigos

He pasado el fin de semana arropada por mis amigos.

¿Qué más se puede pedir?

Es curioso pero a veces basta sólo con un silbidito para que aquellos que te quieren bien estén junto a ti. Estoy más cerca de la felicidad de lo que he estado en muchos años.

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21/12/2008 20:59 Autor: Lamia. #. Tema: Taller de Escritura Hay 5 comentarios.

Maite, maite, maitia

 

En ninguna lengua suena tan dulce la palabra amor como en la que usaron mis ancestros.

Hoy he vuelto a escuchar el Maite maitia de Urko. Aunque la canción habla de un amor que termina, el Hurbilduko banintz/ta ikutuko ba zindut y el Zu ta nik barrik maitasunean me ha hecho soñar que era posible. Porque, sencillamente, no podemos elegir cuando dejar de amar.

 

Maite maite maitia
Zu zara nerea
Zu zara berria
Zu zara negarra
Zu zara irria

Maite maite maitia
Zu zara mailua
Zu zara aizkora
Zu zara egurra
Zu zara burnia

Hurbilduko banintz
ta ikutuko ba zindut

Hemen,
hemen zu ta ni bakarrik,
bakarrik munduan,
bakarrik maitasunean.
Maitasuna.
Zer da maitasuna?
Zer da maitatzea?
Zenbat irautzen du maitasuna?
Zu ta ni bakarrik maitasunean

Maite maite maitia...

Bainan,
Beti dago maitasunean,
bainan zerbait.
Jadanik ezin dezaket maita.
Hain laburra izanik
nere zureganako maitasuna
dagoeneko hillik da

Maite maite maitia...

Amor amor amor
Eres mía
Eres nueva
Eres llanto
Eres sonrisa

Amor amor amor
Eres martillo
Eres hacha
Eres madera
Eres hierro

Si me acercara
y te tocara...

Aquí,
aquí tú y yo solos,
solos en el mundo,
solos en el amor.
El amor.
¿Qué es el amor?
¿Qué es amar?
¿Cuánto dura el amor?
Tú y yo solos en el amor.

Amor amor amor...

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22/12/2008 18:21 Autor: Lamia. #. Tema: Música Hay 4 comentarios.

Feliz Navidad

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Detrás de la niebla siempre hay una luz. Sólo hay que saber esperar.

 

 

Feliz Navidad a todos los que visitáis este hayedo, en el que la Luz Verdadera llega cada 25 de diciembre.

 

La foto es de Pablo, que sin saber dónde iba a acabar, me la ha cedido generosamente.

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22/12/2008 23:06 Autor: Lamia. #. Hay 17 comentarios.

Pregunta

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Si alguien dice que te amo...

pregunta cuánto.

Y te diré: un destello.

El espejo de la luz sobre el helecho caduco;

instante de cordura en un sueño inalcanzable.

El recuerdo del suspiro que la ola bosqueja en la arena.

Un copo de nieve fundido en los dedos. Un pedazo de cielo.

El lamento del cierzo enlazado en un árbol.

El vacío que deja el deseo. Un hilo de seda, un puente.

También un silencio.

 

Si alguien dice que te amo...

pregunta cuándo.

Y yo diré: sólo un momento.

El encuentro de miradas fundiendo el abismo que recrea la Nada.

Espejismo de cuerpos desnudos.

Las burbujas de una copa.

Un reloj de arena.

El sol y la luna. El mar y la roca. La arena y el viento.

Un momento en el ruido.

Y también, ¿por qué no?, en todos los silencios.

 

Si alguien dice que te amo...

pregunta hasta cuándo.

Y, en la distancia, diré: mientras llega tu voz.

Hasta el último aliento.

En cada palabra,

en el brillo de los ojos,

en el gesto: en tu desaliento.

El anhelo de tus besos.                                                                                  

Lo que queda en el recuerdo:

ese calor de tu mano acunando el silencio.

 

Si te dicen que te amo... atiende al viento.

Quizás las miradas, el sol, la luna, la arena, el helecho,

el deseo, el recuerdo, un suspiro o un beso....

puedan vencer este silencio.

 

Foto: M. A. Latorre.

27/12/2008 18:44 Autor: Lamia. #. Tema: Ensoñaciones Hay 5 comentarios.

Tiempo de silencio

A esta hora de la noche, en la que nada enturbia ya los pensamientos, el silencio crece con la fuerza de una ola enfurecida que el mar arroja contra la roca. Es entonces cuando la mente vuela libre y reconoce el final de un momento, de un periodo, de un año y espera el inicio de otra etapa.

 

El 31 de diciembre es una fecha que viene cargada de significado. Es un instante mágico en el que nos creemos demiurgos con poder para crear un mundo a nuestra medida. Un lugar en el que nuestros deseos puedan materializarse y en el que los sueños, las aspiraciones, los instintos, los impulsos.... sean satisfechos a nuestro antojo. 

 

La noche de fin de año está dotada de esa magia que nos hace pensar que el día siguiente será distinto. Será un periodo en el que no habrá dolor, ni sinsabores. Seremos fuertes, seremos valientes. La serenidad encontrará un espacio precioso en el que se asentará junto a la esperanza.

 

Todo esto llega normalmente con tanto ruido, tan distorsionado, que no somos capaces de reconocerlo. Para mí, sin embargo, el final de este tiempo llega arropado en el silencio. Una quietud en la que miro hacia adentro y encuentro esa serenidad tanto tiempo buscada. Si quiero ver un poco más, tengo que levantar la tapa de ese baúl en el que guardo todo lo mejor de mi misma. Todo lo que conservo para mis amigos, para mi familia. Un espacio en el escondo mis deseos, mis aspiraciones, mis anhelos. Porque son míos (aunque a veces me atreva a compartirlos).

 

La magia de este final de año me atrapa sumida en un silencio que no ha sido elegido pero si aceptado. Un silencio en el que, como dicen Simon y Garfunkel en su "Sound of Silence", "nadie osa enturbiar" (no one dare disturb) y en el que también "la gente habla sin necesidad de palabras" (people talking without speaking).

 

Este tiempo silente que me cobija hace que vuelva a la vista atrás y descubra cómo y dónde me encuentro. Me permite, entre susurros para no enturbiarlo, soñar.

 

Durante unos días me recrearé en el sonido del silencio para volver el próximo año con fuerzas renovadas. Espero que, hasta mi vuelta, el eco de los textos ya escritos permanezca en vuestros oídos  como el rumor de la ola una vez que ha hecho su camino de vuelta al mar. Hacia él trataré de escapar para reforzar el espíritu y afrontar el 2009 con esperanza, arrojo y determinación. Y, sin querer enturbiar el sonido del silencio: Feliz Año Nuevo a todos.

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29/12/2008 22:57 Autor: Lamia. #. Tema: Música Hay 12 comentarios.


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