Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2008.
Más lágrimas

He despertado esta noche, cuando el silencio sonaba profundo, y he recordado tus ojos evitando mi alma.
Turbado ante el infinito, no guardas recuerdos de almohada.
Porque no los hubo.
Sin embargo, un velo doloso esconde tu cara mientras nuestros ojos bailan.
Y las lágrimas, esencia en cascadas derramada,
brotan desde mis entrañas
añorando lo que nunca fue,
supurando, sin recato,
derramándose en racimos de gotas sincopadas.
Y la foto, maravillosa, es de Miguel Ángel Latorre.
San Fermín

Aunque vivo en Zaragoza desde hace ya unos cuantos años, nací en Pamplona. Allí está todo lo que más quiero: mi familia, muchos amigos, la tierra en la que se hunden las raíces de mis hayas, los ríos que discurren frescos y cantarines... Cuando puedo vuelvo a casa y disfruto de muchas de las cosas que más me gustan: un paseo por los alrededores de la ciudad, un viajecito corto a Donosti o Zarautz, una buena mañana de pintxos por lo Viejo, el sonido de los txistus rebotando en las paredes de la calle Comedias, una vuelta a la Taconera para ver si hay ciervos nuevos o si ha nacido algún patito.
Desde el pasado día 6 de julio se están celebrando en Pamplona los sanfermines, unas fiestas que, aunque algunos lo olviden, se celebran en honor a San Fermín. Después de muchos años pude acudir al lanzamiento del Txupinazo y disfruté de una buena copa de cava en compañía de mis hermanos, mis sobrinas, mis primas y mi hijo.
Me vine el domingo con la pena de no poder estar allí todas las fiestas. Sin embargo, el jueves me vuelvo para allá. Tengo una semana de vacaciones y voy a tratar de disfrutar de estos días como hace mucho tiempo que no hago porque habitualmente trabajo en estas fechas. Además, por primera vez también en muchos años, voy a celebrar con mi family el cumpleaños. Para vosotros, el día 12 os guardo un trocito de tarta virtual.
Volveré el miércoles que viene con un poco más de alcohol en el cuerpo y mucha energía.
Belinda

Con esta flor que me ha regalado Malatorre a mi vuelta de Pamplona, he divagado este poco....
Belinda es como ese pequeño ramillete de flores amarillas, llenas de pequeñas hojas que protegen un corazón rotundo y fuerte. Un impulso que late constante pero discreto.
Belinda se apoya en la pared y, protegida por los muros, observa mientras la música se desgrana por la sala. Como las olas que baten la orilla impulsadas por una fuerza suprema, su cuerpo se balancea: suavemente al principio, casi tímida.
Hoy ha venido Gustavo. Bailan juntos. Y a medida que sus cuerpos se rozan y balancean, Belinda se muestra. Una flor que despliega sus pétalos tratando de conquistar al sol. Porque el astro, con sus rayos, le otorga vida y renueva su cuerpo. Así, mientras gira, descubre la perfección de sus cuerpos acoplándose, deslizándose en una misma dirección. Mientras bailan, Belinda sueña despierta. Después, se convierte de nuevo en esa pequeña flor. Pétalos que a duras penas esconden el brote exuberante que por un breve instante ha soñado ser.
Vacaciones, vacaciones

Que me voy...
Que me voy de vacaciones, oye. Que ya era hora. Que no es que tenga dejado de la mano el blog pero es que este último mes parece que nos crecen los enanos. Mucho trabajo, mucho calor, mucho baile... En fin, tengo mis atenciones puestas en otras cosas . No he tenido mucho tiempo de reflexión porque estoy tratando de beberme los momentos que me ofrece este mes de julio a borbotones. A partir del próximo viernes me tomo unos días de vacaciones y espero, a la vuelta, contaros cosas nuevas, con un nuevo ánimo, con más entusiasmo.
No me olvidéis.
Porque vuelvo en un ratito.
Foto: Miguel Ángel Latorre

